análisis que permiten evaluar su ajuste a tales requisitos y así mismo a su
salida de las plantas procesadoras. Después que la leche sale de la vaca ya no
se puede cambiar su composición fisicoquímica a no ser en algunos ajustes
permitidos para mejorar su aspecto (Homogenizar), disminuir algunos de sus
componentes para hacerla más atractiva para algún consumidor especial
(deslactosar, descremar), preparación de derivados: queso, yogurt, suero,
cremas y otros, todo ello mediante tecnologías permitidas y declaradas.
Pero en la cadena de producción de este preciado producto desde la finca
lechera hasta el consumidor final es necesario cuidar todos aquellos factores
que si no se manejan adecuadamente van a provocar deterioro del producto,
con pérdidas incalculables.
La leche por ser un producto altamente perecedero debe ser manejado
correctamente desde su obtención. Las plantas procesadoras son responsables
directa de la calidad desde la recepción en las receptoras o centros de acopio
hasta que el producto llegue al consumidor final.